viernes, 2 de febrero de 2018

Tu aroma, mi droga.

Tu aroma está en todos lados,
como si estuviese en un campo rodeado de flores.
Tu fragancia, mi eterna adicción,
me ciega en un profundo mar.
Tu esencia, dulce terciopelo,
se impregna en el roce de nuestros cuerpos.
El efluvio mágico de tu cuerpo,
eriza mi piel sin siquiera tocarme.

La sensación en un intenso respiro,
abre mis bronquios con tan solo inhalar.
La estela que dejas en la brisa del viento,
una suave caricia al alma.
Tu bálsamo rociado en mis sabanas,
me adormece en mis noches de soledad.
Una droga que no tiene rehabilitación,
no hay dosis que sature mi deseo.

martes, 30 de enero de 2018

La foto de mi abuelo

Estaba en Saavedra, provincia de Buenos Aires. Un pequeño pero enorme pueblo donde nací, me crié, y pasé mis mejores momentos de mi infancia y adolescencia. Toda mi familia es de acá, pero desde el 2008 que ya no es lo mismo. Ese año, a mediados de Agosto, mi abuelo materno falleció. Ustedes no se imaginan la clase de persona que era, increíble. Yo siempre lo clasifiqué como un padre más. Amaba la forma en que me aconsejaba como persona, como abuelo, como padre, y aunque era de hablar poco, al igual que yo, decía las cosas como son.
El hecho de este breve relato es que desde ese 2008 (hoy 2018) aún me cuesta entrar a la casa y no verlo, me cuesta mirar sus fotos y que no se me llenen los ojos de lagrimas. 


Esa tarde, mi abuela sacó una caja llena de fotos, esas fotos viejisimas del año 90' en donde yo tenia meses de vida o quizás llegaba al año. Lógicamente nos causaba risa vernos de pequeños y nostalgia por los momentos vividos. Pero en ese momento en donde todos estábamos entusiasmados, lo veo. Era una foto que nunca había visto, no sé si había estado escondida o que, pero era esa la foto. Mis ojos quedaron perplejos y no supe como reaccionar. Era una foto mía con mi abuelo. Yo estaba en brazos de él, ambos mirándonos a los ojos fijamente, teniendo una especie de conexión, como si supiéramos todas las cosas que íbamos a vivir en estos 27 años. ¿A caso él sabia que me iba a ser difícil superar su partida el día que se fuera?, ¿Sabía que yo no iba a poder verlo por meses y no despedirme en sus últimos días?, ¿Sabía que en algún momento de mi vida le iba a dedicar mis textos para mi propio desahogo?. Lo que si sabía era que el tiempo es finito y que a partir de ese momento ambos nos teníamos. Como dije recién, es el día de hoy que me lamento y me castigo, todos esos meses sin verlo y en un abrir y cerrar de ojos estar en su velorio. A veces cuando lo pienso casi no recuerdo el sonido de su voz, de su risa, parece que pasaron mil años de su partida.
Me cuesta mucho hablar de mi abuelo sin que se me haga un nudo en la garganta. 


Pero volviendo a la foto: inmóvil, con los ojos sin pestañear y abiertos como en un intenso desvelo, me di cuenta de que me hizo mal. Hago un esfuerzo inmenso para no dejar caer una lagrima, por vergüenza supongo, no quiero que nadie me vea de esa manera.
Siempre vi las fotos de mi abuelo así como por arriba, desenfocando los ojos, esquivándolo. Pero esta vez me agarró de sorpresa, con la guardia baja, un encuentro intrusivo lo cual me asalta sin poder defenderme. 


¿Y porque no llorar?, ¿A caso no desahoga?, ¿No libera?. 


En el 2008 yo estaba en el colegio, y mi papá me retiró antes (como joven adolescente, feliz de salir del encierro y el estudio). Pero en el trayecto a casa, tomó mucho valor, y cuando le pregunté porque me retiró me dijo: Lo lamento mucho Cris, pero falleció tu abuelo. Y mi reacción fue idéntica a cuando vi la foto. No moví ni un musculo, no caí en el llanto, no caí en la situación de que no iba a tenerlo mas en vida.
Entonces en el momento en que tenia la foto en la mano me di cuenta que no era el momento de llorar, tenia que hacerlo la noche que me dieron la noticia y no pude. Un llanto no resuelto, que no liberé. Fueron unos minutos o tal vez horas, en la cual no había asimilado la noticia.
Cuando llegue a casa y verla a mi mamá destrozada, quebré. Un ataque de llanto que creí que nunca iba a parar. Tal vez fue el ver llorar a los demás el desencadenante, o la culpa de no haber podido despedirlo en vida, como él se merecía.

Mi abuela siempre cuenta que el día anterior a fallecer, mi abuelo siempre se preocupó y pensaba en nosotros, sus nietos, y le expresaba la felicidad que le traíamos. 
Fue feliz hasta el último momento de su vida.

Llorar me hizo bien.

miércoles, 24 de enero de 2018

Como aquella vez

Recuerdo esos días llegando a la estación
Que me esperes acostada y darte mi calor
Kilometros arriba y sin ningún temor
Ansiando mi llegada y arribar en vos.

Ahora ya no siento y todo es dolor
Tu ausencia, blanco y negro, no hay ningun color
Escribo mil canciones, todas para vos
La soledad desata desesperación.

Con vos yo imaginaba la felicidad
Caminando de la mano y salir a pasear
Dormirme en tu pecho, reir hasta llorar
Y juntos en un viaje poder disfrutar.
Son cosas que yo nunca me voy a olvidar
Sos parte de mi vida, mi debilidad
Por eso en los momentos que no estas acá
Mis canciones y poesías voy a dedicar.

De Bahía a Buenos Aires tengo un solo tren
Pero se que por Saavedra nos vamos a ver
Entiendo y es dificil poder comprender
Que regreses a mis brazos como aquella vez... como aquella vez.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Soñando despierto

Tuve una pesadilla, aunque ya no la recuerdo, de hecho dejé de recordarla al abrir los ojos. El sonido de unas cuerdas de guitarra me despertó. Se me parte la cabeza, después de una dura noche de música y alcohol. El sonido venia de una joven intentando tocar de manera muy básica "Mi caramelo" de La Bersuit. Solo viste mi remera de Las Pastillas de Abuelo para cubrir su desnudez. Su cabello es largo de tipo castaño, pero el sol que asoma por delante hace que parezca dorado. Su piel, pálida y suave, la misma que había acariciado la noche anterior en la misma cama en donde nos encontramos.
No es la primera vez que la escucho, conozco muy bien sus punteos de guitarra y su canto, su voz es horrible, pero no me importa ya que se siente de una forma suave como si se tratara del viento, o mejor dicho de la brisa, de una matinal que te acaricia el rostro.
Se detuvo al verme despertar. - "Por favor, quiero que sigas", le dije mas como una súplica que como un pedido. Pero ella no continuó, solo me sonrió avergonzada.

Miro el ambiente que me rodea, el departamento esta desordenado, con pilas de ropa, platos y ollas sin lavar. Es una atmósfera caótica y pasional a la vez, un hermoso desastre.
Vuelvo a mirarla a los ojos, esos ojos que enamoran. Volvió a sonreírme, pero no de la misma forma, se trata de una sonrisa cálida, casi maternal. Y en este momento me di cuenta de que seguía soñando, despierto, pero soñando. Son esos momentos en los que ya no importa mas nada, el estado de paz mental se adueña de mi, me siento completo. Ya no importa el dolor de cabeza, el orden de mi hogar y los incontables problemas del trabajo. Estoy donde quiero estar. 

Cris V.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Yo sé...

Sé, que estas del otro lado
Mirando lo que escribo
Sé que lo has esperado.
Si, este poema es para vos
Mas que poema, una canción
Disculpa que haya tardado.

Sé, que ahora estas sonriendo
Pensando en los momentos
Que nunca olvidamos
Si, esa fue mi intención
Despertar una ilusión
Que ya había empezado.

Sé, tus dudas se terminaron
Sos dueña de este tema
Tus ojos se iluminaron
Si, voy directo al corazón
Perdiendo la razón
Y sin pensar demasiado.

Estamos conectados
Sin importar el camino
Sin importar el pasado
Forjamos nuestro destino.

Cris V.

miércoles, 18 de mayo de 2016

¿Duele el corazón?

Qué fácil es hablar de amor. Sentirlo y vivirlo es otra cosa.
¿Les ha dolido el corazón? Conozco gente que asegura que eso no es posible, que el corazón no puede doler, al menos no por desamor. Yo he sentido que me duele el pericardio, el miocardio y el endocardio. Sí, todas las capas del corazón.

Me duele cuando espero y no llega, cuando busco y no encuentro, cuando hablo y no me doy a entender, cuando no encuentro las palabras a expresar, cuando me callo los "te amo", cuando siento que pierdo mi tiempo, cuando no me siento valorado, cuando miento, cuando dejo de darle importancia a los detalles, cuando me pierdo, cuando no soy correspondido, cuando me prometen y no me cumplen, cuando confundo sexo con amor, cuando no soy congruente, cuando elijo mal, cuando me cierro. Me duele el corazón en esta época de desamor.

En verdad creo que estamos pasando por una crisis interpersonal, que estamos perdiendo esa capacidad para relacionarnos con otros, en este caso, con una pareja específicamente.
Miro a mi alrededor, y lo que veo es mucha gente sola, para quien cada vez es más difícil encontrar alguien con quien compartir.
Juramos querer encontrar algo real, hermoso, estable, funcional, pero no estamos dispuestos a mostrarnos del todo como somos, ya no hablamos con la verdad, ya no nos comprometemos, ya no luchamos, ya no nos interesamos en el otro, en lo que le gusta, en lo que piensa, en sus sueños, en lo que le preocupa, en sus miedos, ya no escuchamos.

Ahora es más fácil renunciar, criticar, juzgar, echarle la culpa al otro de que no funcione, decidir mejor darse la vuelta y seguir probando con una máscara que nos hemos adherido de tal manera que ya es difícil arrancar.

Del otro lado veo parejas "unidas" por sexo, pero nada más por tener con quien coger.
Porque no quieren estar solos, y acá sí aplica el "no interesa con quien, pero tengo a alguien, con quien mostrarme ante los demás". Y eso es lo que importa. ¿A mí o a los demás?

No importa que no comparta muchas cosas con la persona que he elegido, que no la admire, que no tengamos tema de conversación, que no la ame, que no la sienta mi apoyo, que no me haga sentir especial, que no me llene, y a veces no importa que ni me atraiga físicamente. Igual ahí estoy.

Porque me ayuda a pagar el alquiler, porque ya la conozco hace mucho y me da paja volver a empezar, porque a fin de cuenta me aguanta. Porque ya todos mis amigos se casaron. Porque ya estoy viejo, porque igual no voy a encontrar a alguien más, porque el amor no existe, porque me perdona todo. ¡Hay un montón de "porque"!.

¿Ya les dolió el corazón o todavía no?

Cris V.

sábado, 7 de mayo de 2016

Quiero conocerte

Quiero conocerte, hacerte sonreír,
que tus ojos perfectos se crucen con mi mirada y te robes lo poco que queda de mis noches de sueño.

Quiero conocerte, encontrar algo mas de vos mas allá de un cortes saludo,
caminar a tu lado en una tarde lluviosa y abrazarte con la excusa de que no te mojes.

Quiero conocerte, dejar de buscar entre las estrellas lo que puedo ver en tu sonrisa,
inventar cualquier cosa para acercarme a vos.

Quiero conocerte, que compartamos una tarde de mate,
escucharte decir mi nombre y robarte aunque sea un segundo de tu pensamiento.

Quiero conocerte, despertar con tu mensaje,
que me haga sentir vivo en lo que resta del día.

Quiero conocerte, que me cuentes tus días,
tus problemas, tus miedos, quiero ser tu consejero, que seas parte de mi día.

Quiero conocerte, sentir la tibieza de tus manos sobre las mías, sentir tu respiración sobre mi cara,
compartirte mis sueños mas profundos.

Quiero conocerte, escribirte miles de poemas aunque en todos repita mi felicidad de estar con vos,
levantarme todos los días sabiendo que te voy a ver.

Tengo ganas de conocerte, simplemente eso. ¿Nos conocemos?


Cris V.