Tu aroma está en todos lados,
como si estuviese en un campo rodeado de flores.
Tu fragancia, mi eterna adicción,
me ciega en un profundo mar.
Tu esencia, dulce terciopelo,
se impregna en el roce de nuestros cuerpos.
El efluvio mágico de tu cuerpo,
eriza mi piel sin siquiera tocarme.
La sensación en un intenso respiro,
abre mis bronquios con tan solo inhalar.
La estela que dejas en la brisa del viento,
una suave caricia al alma.
Tu bálsamo rociado en mis sabanas,
me adormece en mis noches de soledad.
Una droga que no tiene rehabilitación,
no hay dosis que sature mi deseo.