A él le gusta sentarse del lado de la ventana. Siempre con auriculares puestos, no pueden faltar.
Observa el afuera. Los edificios, la gente, los autos. En sincronía con la música, casual o no casual, imagina un mundo aparte. Se imagina él mismo preguntándose 'Que hubiese pasado si...?' o mirando su futuro, haciendo cientos de películas mentales, que, a lo mejor, le gustaría o no que sucedan.
Del lado de la ventana es mejor. Afuera, una persona de traje se ve importante. Una pareja de la mano se ve feliz. Al igual que las risas de los que piden monedas en el semáforo.
Desde arriba se ve un mundo, el que él imagina mientras escucha una discografía de su banda favorita. La música le abre la puerta a la imaginación y a la razón.
De noche, y del lado de la ventana, también le gusta. Mira las estrellas. Se compenetra tanto que no se da cuenta que tiene que bajarse.
Pero una vez abajo, ya es otro mundo.
Ahora él es el mundo de alguien más, que lo observa desde una ventana de un colectivo.
Cris V.
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