Necio, porfiado, loco, tarado, etc. Esas son las cosas que me dicen. ¡Y con razón!. Juego al fútbol con dolores musculares, lesiones, moretones, lastimaduras. Pero el fútbol es parte de mi vida.
Cuando no juego siento abstinencia, como una droga que no puedo dejar.
En cuanto piso la cancha, dejo atrás esa persona que se preocupa por todo, esa persona ansiosa y nerviosa, en cuanto piso la cancha me transformo en esa persona que me gustaría ser: Decidido, valiente, atrevido, sin miedo a perder, con ganas de enfrentarme a cosas cada vez más difíciles. Esa es mi otra persona. Eso hace el fútbol en mi.
Uno puede cambiar de auto, de casa, de novia, de lo que quiera, pero lo que uno no puede cambiar es de pasión.
El fútbol es algo único. No te decepciona, es una excusa para ser feliz, es esperanza, es diversión. Es una religión que no tiene ateos.
Yo no vivo el fútbol como una cuestión de vida o muerte, para mi es mas que eso. Se entiende ¿No?.
¿Mi paraíso? La cancha. ¿Mi mejor amigo? La pelota. ¿Mi vida? EL FÚTBOL.
Cris V.
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